martes, 29 de enero de 2013

Siguiendo a Lorca hasta Granada III

Enamorados de CadaquésLorca, el bueno de Lorca, el loco de Lorca, el amigo Lorca, el amante Lorca, el que se desespera cuando ve a la loca España destruirse y compadecerse, el que muere de placer cuando viaja y descubre cosas nuevas, ese mismo Lorca que viaja a casa de Dalí para pasar una de las temporadas más emocionantes de su vida, allí en Cadaqués (Girona), con su gran amigo y casi amor (la admiración entre ambos era tanta que se habla de un supuesto enamoramiento de Lorca hacia Dalí, y un rechazo de ese amor por parte de un Salvador Dalí que siente algo pero no lo reconoce). Ese mismo Lorca, sin embargo, no evitó que durante la amistad que tuvieron se sintieran como almas gemelas y que ambos crearan y sintieran durante esos días un vínculo especial, un vínculo de artistas que se emocionan y se sienten unidos como si fuesen uno.
       
Yo no sé si vosotros sentís lo mismo, pero yo siento emoción al ver a dos de los más grandes artistas del siglo XX juntos en una especie de comunión artística y estética. En la playa, y mostrando ya algunas posturas estéticas, fijaros en los sombreros de Dalí¡¡¡

De estas vacaciones tendrá Lorca un recuerdo imborrable. Durante esos días proyectaron el diseño de las escenas de la obra de teatro Mariana Pineda. Imaginaos unos decorados dibujados por Dalí.
 

Este mismo Lorca sentirá después la ausencia de Dalí que se marcha a París, donde están los surrealistas (Breton, Eluard, Picasso...) y se siente abandonado. Decidirá entonces emprender la aventura de estudiar un tiempo en Nueva York, cansado de las envidias, de los amores que no funcionan, de la Granada de los señoritos con dinero que no dejan crecer a los que crean y triunfan fuera de la propia Granada. Y ese viaje, esa estancia en Nueva York...le cambiará la vida.

 

Pensad en que Lorca llega a Nueva York en el año 1929, una fecha muy señalada en la historia de América, ¿Qué sucede en Nueva York en 1929? Pues sí, el Crack de la bolsa, la primera gran crisis económica de la historia moderna, y el bueno de Lorca estaba allí¡¡¡¡¡ lo vio todo, la desesperación, el poder del dinero, la angustia de la gente que perdió todos sus ahorros. Sí, el bueno de Lorca, el alegre Lorca, el sensible Lorca, resulta que en aquella circunstancia vio, analizó, pensó y escribió. Os dejo un fragmento de una carta que escribe a su familia hablando sobre esto:

Estos días he tenido el gusto de ver...(o el disgusto)...la catástrofe de la bolsa* de Nueva York. Claro que la Bolsa de N.Y. es la bolsa del mundo, y ha sido espantosa [...] el espectáculo de Wall Street, del que ya os he hablado y donde están las centrales de todos los bancos del mundo, era inenarrable. . [...] Los hombres gritaban y discutían como fieras y las mujeres lloraban en todas partes. [...] Cuando salí de aquel infierno en plena Sexta Avenida, encontré interrumpida la circulación. Era que del 16 piso del Hotel Astor se había arrojado un banquero a la calle. [...] Yo pensaba en la gente expuesta a las terribles presiones y al refinamiento frío de los cálculos de dos o tres banqueros dueños del mundo... 

*Borsa Finanziaria

Os dejo la carta escaneada por si la queréis leer. AQUÍ.,
ACÁ   y   ALLÁ

Lorca queda sobrecogido por la gran cantidad de miseria que hay en Nueva York y con la inmensidad emocional que supone una ciudad tan grande. Recordemos que Lorca ya sentía una especie de predilección en España por las minorías y por aquellos que estaban al margen de la sociedad bienpensante y adinerada, tanto de Madrid como de Granada. No era de extrañar entonces que el caos de la ciudad y la marginalidad de negros, hispanos, inmigrantes sin recursos e injusticias varias, hicieran que Lorca cogiese su Pena-Penna y escribiera una colección de poemas realmente emocionantes, sugestivos y radicales en el más estricto sentido de la estética. Veremos cómo "Poeta en Nueva York" supone un espaldarazo a sus creencias ideológicas en favor de los más desprotegidos y un espaldarazo a la estética y el pensamiento surrealista.

Como introducción os dejo este poema:

Calles y sueños

La aurora

La aurora de Nueva York tiene
cuatro columnas de cieno
y un huracán de negras palomas
que chapotean en las aguas podridas.

La aurora de Nueva York gime
por las inmensas escaleras
buscando entre las aristas
nardos de angustia dibujada.

La aurora llega y nadie la recibe en su boca
porque allí no hay mañana ni esperanza posible.
A veces las monedas en enjambres furiosos
taladran y devoran abandonados niños.

Los primeros que salen comprenden con sus huesos
que no habrá paraísos ni amores deshojados;
saben que van al cieno de números y leyes,
a los juegos sin arte, a sudores sin fruto.

La luz es sepultada por cadenas y ruidos
en impúdico reto de ciencia sin raíces.
Por los barrios hay gentes que vacilan insomnes
como recién salidas de un naufragio de sangre.

Analizaremos en clase algunas de estas imágenes.

No hay comentarios:

Publicar un comentario